09-12-2016

Cuentoterapia: la importancia de los cuentos en educación infantil y primaria

Cuentoterapia: la importancia de los cuentos en educación infantil y primaria
Fuente: Flickr. Autor de la foto: Eddi van W.

Los que nos conocéis de tiempo sabéis que en Transeduca somos bastante defensores de los cuentos tradicionales y de hadas para las primeras edades. En otras ocasiones, nos hemos atrevido también a poner en escena cuentos inventados sobre personajes conocidos del folklore o de canciones (El ratoncito Pérez, La gallinita ciega, El elefante y la araña...); pero lo habitual es que prefiramos partir de las historias de toda la vida, las que los niños conocen y disfrutan escuchando una y otra vez.

Sin embargo, como ya hemos comentado otras veces, la comunidad docente y los padres tienen la opinión dividida sobre las ventajas e inconvenientes de recuperar estas historias tradicionales, plagadas de brujas, madrastras y sufrimientos que queremos evitar a nuestros hijos. ¿Es necesario explicarles episodios tan crueles?

 

El primer punto que queremos subrayar es que los cuentos tradicionales que se han convertido en clásicos y han sobrevivido generaciones y generaciones lo han hecho por algún motivo de peso. Tiene sentido, ¿verdad? Básicamente son clásicos porque tratan temas universales que reflejan los elementos interiores de cada individuo (de cada niño). Partiendo de metáforas y de un lenguaje simbólico, los cuentos hablan directamente a la imaginación de niñas y niños sobre sus miedos, malos comportamientos y traumas; les ayudan a superarlos y les dan fuerza. Si los cuentos clásicos siempre acaban bien y el bien vence sobre el mal, podemos sentir la seguridad reconfortante de que en nuestra vida el bien también terminará por imponerse.

 

Según Sheldon Cashdan (La bruja debe morir, 2000), los cuentos son un retrato de las debilidades que habitan en el interior de los niños y que él divide en siete. Por eso, el mal debe ser vencido, para que el niño vivencie mediante el lenguaje simbólico su capacidad de trascender sus defectos. A menudo, el castigo al malvado puede parecernos terrorífico, No obstante, el motivo de que éste se muestre así a los niños es para que les quede claro que, una vez vencido, el mal no va a volver. Cashdan nos dice, por ejemplo, que cuentos como El traje nuevo del emperador o Blancanieves  tratan la vanidad, Pinocho o Las tres hilanderas tratan la holgazanería, Hansel y gretel o Caperucita roja tratan la glotonería, Cenicienta la envidia…

 

Hemos de tener en cuenta, además, que los niños no viven los relatos de estos cuentos como los viven los adultos al escucharlos, cuyos miedos ya se han desplazado. A menudo los niños se hacen preguntas filosóficas devastadoras, ante las cuáles los adultos no sabemos cuál es la mejor respuesta, pero los niños acaban encontrando dicha respuesta en el interior de los cuentos, siempre que respetemos su estructura profunda original.

 

Sobre este punto, es importante alertar de la influencia de las versiones de Disney en cómo explicamos los cuentos de hadas, que nos ha llevado a menudo a ofrecer una versión edulcorada/distorsionada que no cumple la función holística y liberadora de la historia original. Así, por ejemplo, pocos saben que en la historia original de El príncipe sapo, el sapo no se transforma cuando la princesa le da un beso, sino un golpe contra la pared; o que en la versión original de Ricitos de oro y los tres osos, la protagonista no se limita a huir asustada, sino que regresa y ayuda a los osos a reparar lo que alteró. Por eso, pensamos que los docentes, educadores o padres que quieren servirse del verdadero poder sanador de los cuentos han de recurrir a las fuentes originales (que a menudo tienen un lenguaje literario más rico que las versiones contemporáneas) y partir del cuento explicándolo en presencia (todos habéis apreciado el enfado de un niño cuando detecta que el adulto acaba con prisa o sin interés el cuento; o bien altera detalles de la historia).

 

Los cuentos expresan en forma de imágenes narradas y metáforas vivencias que no pasan por la parte racional del cerebro e inciden directamente sobre el hemisferio derecho. Por ello pueden ser más efectivos para propiciar un cambio que si intentamos incidir sobre los traumas de manera directa. Es importante, pues,  que ante una situación difícil que esté viviendo la niña o el niño, sepamos encontrar un cuento que lo reconforte y le haga vivenciar de manera simbólica su capacidad de vencer las adversidades.

¡Esperamos que a partir de ahora os animéis a explicar cuentos!


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